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miércoles, 13 de febrero de 2013

Un pequeño gesto, hace la diferencia.


 Hoy quiero compartir con vosotros, una historia que escuché hace muchísimo tiempo, muchos de vosotros seguro que la habéis escuchado. Aún hoy me sigue emocionando como el primer día, pues me habla de creer que un mundo mejor es posible, y que nuestras acciones son importantes por pequeñas que sean.


Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar, tenía una casita donde pasaba largas temporadas escribiendo y buscando inspiración.
Una mañana mientras paseaba por la playa vio que toda la orilla estaba llena de estrellas de mar que la tormenta había sacado y morirían si no regresaban al agua.

Un joven a lo lejos estaba cogiendo estrellas y lanzándolas de nuevo al mar.
El hombre le preguntó al joven que qué estaba haciendo:

- Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas, la marea ha bajado demasiado y muchas morirán. 

Dijo entonces el escritor:

- Pero es algo totalmente inútil, hay miles de estrellas en esta playa, no podrás salvarlas a todas. No merece la pena.

El joven se agachó, cogió una estrella de mar y se quedó mirando fijamente al escritor y le dijo:

- Esta, sí vivirá, para ella ha merecido la pena, y lanzó la primera estrella al mar. Y para ésta, y ésta…  y siguió lanzando estrellas.

El escritor se marchó pensativo y un tanto desconcertado.  Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar.
A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas……


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